10 de septiembre de 2011

Imanol Erviti: Después de la Vuelta que he pasado es una alegría poder tener buenas sensaciones, aunque sea el último día. Me da mucha rabia porque la había preparado muy bien y creo que llegaba a punto. En la primera semana, el día que ganó Pablo, el mismo día de Talavera que entré en el sprint… me veía bien. Pero con un golpe como el que me di allí cuesta mucho darle la vuelta y justo cuando estaba recuperándome y el cuerpo empezaba a responder un poco más llegó el virus. Fue la gota que colmó el vaso y otra vez mi única lucha era llegar a meta. No me he visto nunca fuera de la carrera porque soy muy cabezón, pero el día que veía ir subiéndose a todos los compañeros al coche pasé un sufrimiento terrible. Más que el tema del Mundial, mi mayor motivación para no irme a casa es que desde pequeño nunca me ha gustado retirarme de una carrera y siempre me resisto a hacerlo. Aunque sea al final de la Vuelta, empiezo a ver la luz y eso es buena señal.  Eso me da confianza para Copenhague, pero eso es una decisión del seleccionador. No tengo ninguna duda de que si estoy en el Mundial, voy a llegar bien allí. Con dos semanas de entrenamiento, con el ritmo de la Vuelta y viendo que el cuerpo va respondiendo pese a estas cargas de trabajo, sé que estaré bien. Si quieren un chaval con ganas de trabajar y de echar el resto, lo tienen a su disposición. Si voy, encantado y si no, tampoco tiene que darme una explicación porque lo entenderé”.



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