20 de septiembre de 2011


Lo primero, representar a tu país, lo que supone mucha responsabilidad, pero es algo que no me asusta porque ya es mi segundo Mundial en profesionales. Después, es un reconocimiento a una gran temporada. Si el maillot de líder de la Vuelta dije que era la recompensa a toda una trayectoria, esto es el premio a un gran año. Me hace mucha ilusión, al igual que me hizo regresar a la Vuelta después de tantos años, volver al Mundial y reencontrarme con el ciclismo puro. El Mundial es la reina de las pruebas de un día, hay un ambientazo y la repercusión que consigues si logras algo, es incomparable. Sinceramente, sí he pensado durante el año en estar en el Mundial. Los tres últimos años he estado preseleccionado y el año pasado casi me quedé con la maleta hecha cuando tenía piernas para estar como demostré luego con el tercer puesto en Lombardía, o sea que ya me tocaba, aunque ha sido precisamente el año en el que menos me favorece el recorrido.
 

Las reacciones del cuerpo tras una ronda de tres semanas son increíbles. Te bajan los biorritmos y después de la Vuelta estuve cinco días en los que sólo comía y dormía. Nueve o diez horas por la noche y dos de siesta. Ahí es cuando te das cuenta del cansancio extremo que acumulas. La última semana de la Vuelta estaba físicamente igual o mejor que en la primera, pero acabé con una rodilla tocada por la caída de Talavera. Iba muy limitado y me preocupaba bastante, por lo que la semana pasada aproveche para recuperarla a base de masajes y sesiones de osteopatía. Este domingo ya hice un test importante para la rodilla y respondió bien. Las piernas ya sabía que tenían ritmo, o sea que las sensaciones son buenas. Al final, creo que ha sido una buena decisión no viajar hasta el jueves a Copenhague porque allí el tiempo está revuelto y aquí podemos afinar la preparación sin problemas. Para mí, después del Mundial, aún me quedará uno de los objetivos del año, Lombardia, la carrera que me tiene enamorado.
 

El único objetivo es hacer historia con Óscar. Este fin de semana tuvimos el ejemplo de la selección de basket y estamos en disposición de pasar también a la historia de este deporte y que Freire sea el único en ganar cuatro Mundiales. Sabemos que vamos a ser favoritos, pero tenemos que correr como si no lo fuéramos. La ventaja es que este año, los nueve sabemos manejarnos en carreras de un día, controlar la carrera… en Zolder 2002 los objetivos y la carrera eran similares y sin la avería de Óscar hubiera acabado en el podio seguro. Aquella vez aprendí muchísimo sobre cómo correr un Mundial, lo concentrado que hay que estar… Esa mentalización va a ser clave porque el inicio va a ser muy rápido y habrá que estar atentos. Parece que junto a Gárate voy a ser un poco quien asuma la responsabilidad de las órdenes cuando no pueda el seleccionador. Me llevo muy bien con Juanma y somos respetados en el pelotón. Para otros sería una responsabilidad, pero yo me siento cómodo con ese papel.
 

No he querido ver el recorrido, pero he oído que es muy llano y con un final ascendente que le puede venir bien a Gilbert, por ejemplo. Seguramente habrá que estar en las fugas pero siempre corriendo con la vista atrás. Estar muy pendiente de los boxes, de cualquier gesto, de cualquier orden. Que el Mundial sea tan llano va a suponer sobre todo un riesgo mayor en cuanto a las caídas. Todo el mundo se siente fuerte, todos creen tener opciones y eso significa mayor riesgo. Para mí, y seguro que también para Óscar, hubiera sido mejor un trazado más selectivo.
 

Por este orden, Freire, Gilbert y Bennati. No tengo ninguna duda en poner a Óscar el primero. Cuando llega este mes, se transforma, al igual que hace en la época de Milán-San Remo. Es su mes, es uno de los elegidos por esa ‘varita mágica’ y tenemos plena confianza en él porque sabe cómo prepararlo. La gente dice que en la Vuelta no iba bien, pero yo le vi el día antes de bajarse, en una etapa muy dura por el recorrido, el ritmo y el calor y el ritmo y le vi súper.
 

SU TRAYECTORIA EN LOS MUNDIALES
2002: elite (159º línea)
1996: sub-23 (35º línea)
1994: júnior (11º línea, 9º CRI)



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