21 de septiembre de 2011


Sobre todo, una recompensa al rendimiento que he tenido durante toda la temporada y también a todos los años que llevo peleando portener una plaza en la selección. Ya estuve en Mundiales júnior y sub-23, pero el de profesionales se me estaba resistiendo y espero que ahora entre en la selección para no salir en mucho tiempo. Durante el año, pensaba muchas veces en el Mundial porque sabía que se adaptaba muy bien a mis características y que era una gran oportunidad. Por eso planificamos la parte final en función de esta carrera. Volver a vestir el maillot de España es un orgullo para mí por poder representar a mi país. ¿En qué es especial? Sobre todo en que al no correrse por equipos, no llevar pinganillos… la carrera se puede volver un poco loca, con menos control.
 

Después del Tour me tomé unas pequeñas vacaciones, con 7 u 8 días de entreno muy suave para recuperar de los esfuerzos de la primera mitad del año. Desde ahí, empezamos progresivamente siempre con el Mundial como meta. Primero, con volumen para tratar de coger el fondo necesario y luego ya compitiendo en clásicas muy similares como Hamburgo, una vuelta en Francia, Plouay y, por último, las dos carreras de Canadá, que eran duras y que nos han dejado un punto bueno pese al desgaste del viaje. El Mundial es una carrera de un día y tampoco te puedes machacar entrenando. Se trata de reproducir lo que te vas a encontrar allí, entrenos de seis horas por ejemplo. Me hubiera gustado competir un poco más en esta parte final, pero creo que llego con un buen punto de forma.
 

Todos en la selección sabemos que la principal baza es Freire. Si él está bien, yo voy a estar totalmente supeditado a Óscar y supongo que seré el último hombre en estar con él al final. Si él falla por lo que sea, puedo ser una segunda baza que jugar. Pero es mi primer Mundial y tampoco me puedo marcar una meta concreta. Los rivales con los que vamos a pelear son los mismos de todo el año, o sea que el miedo de enfrentarte a gente como Gilbert o Cavendish ya se quitó hace tiempo.
 

He visto el recorrido por internet en un vídeo y, aunque la gente dice que no es duro, creo que sí va tener su ‘puntito’. Evidentemente, no vamos a llegar de uno en uno, pero sí creo que puede hacer una selección y que la carrera se juegue entre 70 u 80 corredores. Es un trazado que tanto a mí como a Óscar creo que nos puede ir muy bien, porque puede eliminar a los sprinters puros y que el final pique para arriba también ayuda a eso. En principio, a las selecciones con 9 corredores nos tocará controlar más la carrera, pero nosotros teniendo a Lastras y Gárate como capitanes de ruta estamos tranquilos. Tengo la suerte de llevarme genial con los dos y ambos son capaces de ver cosas que el resto no vemos. Eso te da mucha confianza para la carrera.
 

La gente no lo está destacando demasiado, pero para mí el favorito indiscutible es Peter Sagan. Viene de ganar tres etapas en la Vuelta y en finales de este tipo ha demostrado que es de lo mejorcito. Luego, a Gilbert quizás se le pueda quedar corto de dureza, pero con el año que lleva hay que tenerle en cuenta. A los sprinters puros no los descarto, pero creo que no van a disputar las medallas con esa llegada. En Freire, todos tenemos una confianza absoluta. Es un ciclista que no suele fallar en los Mundiales, es su carrera y siempre está ahí. Ha ganado tres veces y sólo por eso merece un respeto y ser la gran baza de España. 
 

SU TRAYECTORIA EN LOS MUNDIALES
2005: sub23 (33º línea)
2004: sub23 (47º línea)
2003: júnior (4º línea, 23º CRI)
2002: júnior (90º línea)



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