13 de septiembre de 2013

Como cada año, las pruebas canadienses del WorldTour arrancan para Movistar Team con un agradable sabor de boca. Rui Costa se ha quedado muy cerca de repetir el podio obtenido hace doce meses en el GP Québec y ha finalizado en quinta posición en una carrera de 202 kilómetros, con 16 vueltas al ya habitual circuito con las subidas a La Montagne, La Potasse y la rampa final de la Grande-Allée. El portugués no tuvo que moverse hasta el último de los giros gracias a un notable trabajo de la escuadra telefónica: primero tirando junto a Cannondale, en persecución del terceto cabecero inicial; después, con el buen hacer de un Jesús Herrada que se filtró en uno de los cortes más peligrosos, alcanzado a unos 40 kilómetros de la conclusión; y finalmente, con la colocación para las últimas cotas de manos de un potente Castroviejo (18º).

Atento al duro demarraje de Sagan (CAN) en el último paso por la Montagne, el portugués entró en un grupo selecto de diez unidades que fue alcanzado por el pelotón en el último kilómetro, pero cuyo ritmo le permitió unos metros de ventaja decisivos de cara al sprint decisivo. Allí, Gesink (BEL) sorprendía a hombres más potentes manteniendo su empuje inicial, mientras Costa se quedaba sin poder remontar y finalizó tras el neerlandés, Vichot (FDJ), Van Avermaet (BMC) y Wegmann (GRS). La oportunidad para resarcirse llegará en apenas dos días: tras un traslado en tren, Movistar Team comparecerá el domingo en la 4ª edición del GP Montréal, en el que el luso levantó los brazos hace tan sólo dos campañas.



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