7 de septiembre de 2013

En un día en que se podían perder todas las opciones de triunfo en la Vuelta a España, el coraje y experiencia de Alejandro Valverde y el buen hacer de todo Movistar Team han mantenido al murciano en el podio de la carrera. La primera jornada de los Pirineos -156 kilómetros entre Bagà y el Coll de la Gallina (1ª), con las ascensiones previas a Envalira (Especial), Ordino (2ª) y La Comella (2ª)- se convirtió en un auténtico calvario por la lluvia y el frío en las ascensiones -apenas 5ºC en los 2.400 metros de altura del primero de los puertos-, contraste con el calor reinante hasta ahora en la ronda española y que ha provocado un sinfín de abandonos a la par que puso en aprietos al líder de la escuadra telefónica.

El descenso de Ordino dejaba cortado a un Valverde que, ayudado por Erviti, Szmyd, Capecchi y un colosal José Herrada, comenzó una persecución a través de los dos últimos altos. La diferencia, siempre oscilante en torno a los 40 segundos, se redujo por debajo del medio minuto en el llano previo a la última ascensión y a tan sólo 15" en el inicio de La Gallina, donde Herrada liberó a un Valverde que, repuesto de su atenazamiento y con mejores piernas, remontaba para terminar a tan sólo 49" de Nibali, el primero de los favoritos en una jornada en la que Ratto (CAN) se sobrepuso a los elementos para vencer tras formar parte de la fuga del día.

Valverde -nuevo líder de la clasificación por puntos- sigue 3º en la general, ahora ya a 1'42" del liderato y con casi minuto y medio de colchón por un cajón cuya posición seguirá peleando por mejorar en las dos próximas etapas de Pirineos. Mañana domingo, jornada reina: 225 kilómetros entre Andorra y la estación francesa de Peyragudes -donde el líder de Movistar Team se impuso en el Tour 2012- tras ascender el Cantó (1ª), La Bonaigua (1ª) y el Port de Balès (Especial). 

DECLARACIONES / Alejandro Valverde: “Lo he pasado muy mal, ha sido un día terrible, inhumano; para mí, el más duro que he pasado en la bici. No sólo por el recorrido, sino sobre todo por las condiciones, que lo han hecho muchísimo más duro. Iba con demasiado frío en los descensos, temblaba y no podía ni pedalear, casi me caía. Me pasaba gente y gente... Tenía frío hasta subiendo, y cuando eso te pasa, todo se vuelve muy difícil.

Tengo que dar las gracias al equipo, porque se han dejado todo por mí y han hecho un trabajo fenomenal. Gracias a los compañeros he podido salvar el día lo mejor posible, y por ellos y por la afición, que se merece lo máximo, he sabido reponerme. En la última subida me he recuperado bastante. Me he calentado y he podido coger un buen ritmo e ir pillando gente. Por eso termino contento. 

Ha sido una jornada durísima para todos. Viendo toda la gente que ha abandonado hoy y pensando en mañana, con 250 kilómetros contando la neutralizada, si el día sale como el de hoy, no sé lo que podrá pasar. ¿Rendirme? No, para nada. No hay más que ver que estamos terceros. Ganar la Vuelta será difícil, pero estar en el podio es siempre bonito".



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