29 de mayo de 2015

Sabor agridulce para Movistar Team en Cervinia, final en alto de la decimonovena y antepenúltima etapa del Giro 2015 tras 236 agotadores kilómetros con cuatro ascensos puntuables y un tercio final sin descanso con Saint-Barthélemy y Saint-Pantaléon (1ª categoría). En ambas subidas, un excelente Giovanni Visconti daba un vuelco a la clasificación de la Montaña al pasar primero por sus cimas tras varios ataques consecutivos, situándose con 125 pt y dejando atrás por dieciséis al hasta ahora líder Kruijswijk (TLJ), a quien Beñat Intxausti batió igualmente en la pelea por los puntos que dejaba la fuga del día.

Alcanzado Visconti a 10 km de la conclusión tras un gran sufrimiento cara al viento, Intxausti, Ion Izagirre y Dayer Quintana eran los principales ayudantes de Andrey Amador en el último ascenso, donde el costarricense habría de pasar su día más difícil. El ataque de Landa (AST) y la posterior respuesta de Aru (AST) obligaron a Andrey, asistido por un Intxausti que sacrificó sus propias opciones en la Montaña para ayudarlo, a seguir su ritmo sin tener las mejores piernas.

El empuje postrero del ‘tico’ le dejaba en 12ª posición en la etapa, a 2’26” de Aru y a 1’08” del grupo de la ‘Maglia Rosa’, lo que no le impide conservar la cuarta plaza pero sí le aleja -casi tres minutos sobre Landa- del sueño del podio. Amador y Movistar Team lucharán en cualquier caso por defender tan histórica posición para el ciclismo centroamericano mañana en el decisivo doble escollo de Finestre -Cima Coppi de esta edición- y Sestriere, paso previo al paseo por Milán del domingo.

DECLARACIONES / Giovanni Visconti: “La etapa ha sido verdaderamente infernal. El viento era fortísimo; cuando rodaba con la falda de la montaña a la izquierda y el aire me daba más de cara era realmente terrible. Creo que lo he sabido hacer bien para mantener la ventaja que tenía en esas dos subidas, pero como me ocurre a menudo, no he tenido la suerte de escaparme en la jornada adecuada. Astana ha decidido correr de esa forma, y aunque uno pueda criticarles o no, han tenido razón como demuestra el triunfo de etapa. Este maillot es un pequeño premio de consolación, o quizás no tan pequeño, ya que una Maglia Azzurra al final de un Giro vale mucho y exige muchos esfuerzos previos y muchas montañas que has tenido que escalar. Toca mirar a este premio como lo hemos hecho durante los últimos años en todas las competiciones: con el vaso medio lleno.

Siendo sinceros, no creo que estar metido en la general me haya dificultado pelear los triunfos de etapa. Al fin y al cabo, he estado en tres fugas y realmente en la general, aunque estaba en los puestos 'de arriba', rodaba a bastante distancia. Si quería meterme en esos grupos no había impedimento de los líderes y dependía de mí. Lo he buscado sobre todo en dos etapas ‘importantes’, como Madonna di Campiglio y esta, donde no he tenido mucha suerte, pero tenía las piernas para lucharlo. ¿Mañana? Pensaremos qué podemos hacer cuando nos levantemos; ha sido un día terrible y espero tener energías suficientes para pelear por lo que nos queda”.

Clasificación



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