29 de diciembre de 2016

A pesar de que el día comenzaba temprano para él -viaje por carretera, 450 km entre su casa en Viseu y la capital de España-, la sonrisa no se borraba este jueves del rostro de Nuno Bico al conocer por primera vez en persona a su nuevo equipo, Movistar Team. Una ‘visita relámpago’ a Madrid, para recoger sus bicis Canyon de entrenamiento y realizar las fotos oficiales para una campaña 2017 que arranca en apenas dos semanas.

“Era un poco desesperante mi situación. Sabía que con el 2016 que había hecho poseía el ‘valor’ suficiente como para subir al WorldTour. Creía que lo merecía, ya que había trabajado bien, pero no salía nada. Al final, todo ha acabado funcionando. Mejor no podría sentirme en este momento”, reconoce el joven portugués de 22 años, con un nombre completo de necesaria explicación para los no lusófonos: Nuno Miguel de nombre, Bico de primer apellido paterno, Alves por su madre y Matos de nuevo por su padre.

Tras tres años en el Rádio Popular de José Santos, Bico aterrizaba la pasada campaña en el Klein Constantia, una de las mejores canteras del Viejo Continente, de reciente disolución que sin embargo no ha impedido a 12 de sus 13 miembros encontrar acomodo ‘pro’ para 2017 (cinco, como Nuno, en el WorldTour). “A nivel individual todos éramos muy fuertes: cualquiera podía ganar o disputar carreras. En los primeros ‘training camps’ formamos unos vínculos muy fuertes, tuvimos muy buena relación entre todos; quizás con Enric Mas, por el idioma, algo más, pero bien con todo el mundo. Eso luego se traslada a las pruebas”.

Aquel equipo se llevaba nada menos que cinco generales finales: Alentejo -donde Bico fue 7º-, Cárpatos, Berlín, Saboya y Alsacia. En la mayoría de ellas, Nuno, por entonces campeón de Portugal sub23 en título, estuvo presente y tuvo una destacada labor de apoyo. No es alguien a quien se le caigan los anillos por trabajar para otros. “Vas a cualquier carrera y sabes que si te centras en un compañero, puedes asegurar una victoria o un top-3. Para mí lo importante es la victoria del grupo. Es la clave de todo: si ganas tras trabajar, todo el equipo se alegra, no solo el tío que gana. Corredores, directores, auxiliares… una victoria en grupo motiva a todo el mundo. A veces hay que no ganar, sino ayudar para que otros lo hagan”.

Y con ese planteamiento aterriza ahora en las filas del conjunto de Eusebio Unzué. “Casi tenía ya claro lo que me pediría antes de que el propio Eusebio lo hiciese. Requiere de mí dedicación, profesionalidad, que me integre bien en el grupo, que trabaje para el grupo”. Y también que se defina y desarrolle plenamente como ciclista. “Yo mismo tengo la duda sobre qué seré. No soy un 10 en nada; tampoco me considero un 8 en todo. Subo bien pero no soy el mejor, voy bien en el llano pero tampoco soy el mejor, en las clásicas de adoquín me he manejado bien pero no soy especialista… Espero que con la veteranía y las experiencias esa especialización acabe surgiendo”.

Entonces, ¿con qué sueña Bico? El luso, un auténtico políglota -“Mi madre me metió en un colegio inglés, desde los 6 años hasta los 18; estudié español cinco años como tercera lengua obligatoria; y el francés lo he ‘machacado’ toda esta temporada junto a Rémi Cavagna, mi compañero de habitación en el equipo”-, es más pragmático que cuando empezó en Continental. “Hace unos años soñaba con el Tour, y para cualquier ciclista es la carrera de una vida. Pero lo que he aprendido este año es que hay muchas pruebas de un día o una semana con nivel e historia. Hacerlo bien en una París-Roubaix, un Tour de Flandes, una Lieja… ahora tiene tanto prestigio como hacerlo bien en el Tour. Y la Vuelta, y el Giro… todas tienen su magia, su encanto. Mi deseo por el Tour se ha apagado un poco; ahora disfruto con muchas más cosas en el ciclismo”.



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