25 de junio de 2016

Y van siete. El idilio de Movistar Team con los Campeonatos de España sigue vivo en una prueba donde el conjunto de Eusebio Unzué siempre ofrece una imagen ejemplar. José Joaquín Rojas remató en Cocentaina, tras 194 km de terreno áspero y rompepiernas en el caluroso interior de Alicante, una carrera al ataque por parte de los telefónicos de principio a fin, ya desde que en la primera de las seis vueltas programadas Rubén Fernández y José Herrada se colasen en la fuga del día.

Al intento de murciano y conquense, que nunca superó los cuatro minutos de margen, fueron acechando numerosos perseguidores. Lo terminó por alcanzar, ya con Rubén y el local Belda (ROT) solos en cabeza, un cuarteto en el que Rojas ponía continuamente ritmo para poner en tensión a los favoritos de equipos contrarios. Erviti y Ventoso, en un septeto a espaldas de los otros dos azules, dieron mayor calma a un bloque azul que vio cómo Rojas dominaba la situación en los treinta kilómetros de la última vuelta.

Una serie de aceleraciones de José Joaquín le permitieron zafarse de Vicioso (KAT; plata) y Simón (VAT; bronce) y conquistar su segundo rojigualda, cinco años después de Castellón. Por detrás, Valverde (4º) y Jesús Herrada (5º) festejaban un triunfo que supone el cuarto entorchado nacional del fin de semana para los de Unzué y un hito histórico: por primera vez en casi cuatro décadas de trayectoria, Movistar Team llegará al Tour de Francia con al menos 30 victorias, las alcanzadas hoy por un conjunto que ya luce trece ciclistas distintos con al menos un éxito en 2016.

DECLARACIONES:

José Joaquín Rojas: Dicen que no se apostaba mucho por mí y les diría que mirasen más a fondo el Giro o la Route du Sud, ya que han sido carreras en las que se ha demostrado que mi rol ahora es distinto. Ya no corro buscando actuaciones individuales: hago cosas más útiles para el equipo y por eso me tienen en cuenta en este equipo, especialmente para este Campeonato. Ha sido un año bonito: logramos el podio con Alejandro, muchas victorias que aunque no sean mías contribuyen a mantener la racha del equipo… No todo es ganar y en este último año me he sentido cómodo en ese nuevo papel.

Otras veces me hubiese tocado guardar para el sprint, porque era el más rápido, pero mis cualidades como ciclista han cambiado un poco y consideraba que no podía esperar, porque tenía piernas y porque llegar a meta con Vicioso, a pesar de que éste tiene una edad, siempre es peligroso y te la puede jugar. He seleccionado, he hecho el corte e intentado ir solo cuantas veces he podido. Quería que el equipo fuese tranquilo y no dar tampoco opción a que otros corredores llegasen hasta nosotros. He atacado una y otra vez en la última vuelta: en la primera no he podido, en la segunda sólo Vicioso me seguía más o menos bien y ha sido a falta de 5-6 kilómetros cuando he podido coger a Ángel a contrapié para marchar hasta meta.

Ha sido un día muy bonito: al lado de casa, muchísima gente ya desde la salida tan temprano, un recorrido sin descanso… Ganar en un escenario así lo hace aún mejor. Ha sido además un año a contracorriente, como mi estilo de correr en los últimos tiempos: este invierno me operaron del corazón, en París-Niza me rompí la muñeca y me ha estado doliendo hasta el día de hoy… A pesar de eso, sacamos fuerzas de donde no hay para lograr una victoria tan bonita, que te concede el honor de lucir el maillot de campeón durante todo un año. ¿A partir de ahora? Me gustaría sobre todo correr la Vuelta. El Mundial de Qatar no me importa mucho; tras quedarme el año pasado fuera del Mundial en buena forma no puedo preocuparme en si me llevarán o no”.

Clasificación



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