8 de agosto de 2013

Una subida de apenas un kilómetro y medio con rampas constantes en torno al 3% ha sido el lugar elegido por Nairo Quintana para mostrar una vez más su raza con ocasión de la segunda etapa de la Vuelta a Burgos 2013. El ascenso a la Ciudad Romana de Clunia, punto final de una etapa con 157 km y salida en Roa de Duero, sirvió para que el líder de Movistar Team se dejase ver en las posiciones de privilegio tras su falta de fortuna en la colocación ayer en el Castillo de Burgos.

El colombiano dio continuidad a la buena labor del campeón de España en ruta, el joven Jesús Herrada, que junto a Iparragirre y Larrinaga (EUK), Bilbao (EUS), Meier (OGE), Ferrari (CJR) y Mas (BUR) protagonizó una fuga que el conquense prolongó junto a este último hasta poco más de tres kilómetros antes de la base del puerto. El demarraje de Nairo no encontró el efecto deseado y los hombres más potentes acabaron imponiendo su ley, siendo Keukeleire (OGE) el vencedor de etapa.

Quintana, 13º en meta, se coloca a 14" del nuevo líder, el francés Roux (FDJ), con dos finales en alto pendientes. El primero de ellos, mañana viernes, llegará al complejo kárstico de Ojo Guareña en la etapa más larga de la carrera: 175 kilómetros con cinco pequeñas subidas de 3ª categoría.



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