8 de julio de 2014

Foto (c): Klaus Titzer - Österreich-Rundfahrt

La ya satisfactoria adaptación -incluido su paso por clásicas de renombre como Flandes o Roubaix- de Dayer Quintana al campo profesional ha dado un vuelco espectacular este martes en la primera jornada de montaña de la Vuelta a Austria. El colombiano de Movistar Team -neoprofesional, 22 años el próximo 10 de agosto, natural de Cómbita como su hermano mayor Nairo- ha culminado en la cima del terrible Kitzbüheler Horn (categoría Especial, casi 8 km al 12% de desnivel) una magnífica fuga que cubrió la práctica totalidad de los 206 km de carrera con inicio en Bad Ischl.

Diez ciclistas, incluido Dayer, conformaban un intento que nunca contó con permisividad del pelotón -su margen máximo fue de 3'30"- y que se presentó con menos de 2' en la ciudad turística de Kitzbühel, donde descargaba desde bastantes kilómetros antes una torrencial lluvia que hizo aún más dura la etapa. Iniciado el puerto, Quintana se marchó junto a Levarlet (COF), comenzando poco después una ascensión en solitario en la que sus perseguidores perdían más y más terreno.

El pelotón de los favoritos, a 1'30" a mitad de subida, se redujo hasta sólo tres hombres: el líder Kennaugh (SKY) y Caruso (CAN), los únicos que pudieron reducirle tiempo en subida, y un Javi Moreno que sufrió en las rampas finales para ser 4º, pero que conserva su tercer lugar en la general. Dayer culminaba en meta la exhibición para estrenar su casillero de triunfos en la máxima categoría y elevar a 23 la cuenta de Movistar Team en este año 2014. 


DECLARACIONES | Dayer Quintana: "Tenía buenas sensaciones antes de venir y quería dejarme ver. No tenía en mente coger la fuga hoy, sólo estábamos controlando y en un momento nos quedamos diez en cabeza. Después de haberme metido había que seguir e intentar aprovechar que hemos mantenido bien la diferencia hasta llegar al puerto. En la subida he dado un relevo y cuando me he dado cuenta estaba solo. Me he dicho: 'Ahora o nunca' y he ido a tope hasta la meta, aunque sólo tenía referencias visuales y hasta que no he entrado en los últimos 200 metros no me he visto ganador.

No me lo creía, ha sido un momento espectacular. He llorado de la emoción y en milésimas de segundo me ha venido a la mente toda la gente importante: mi equipo, mi familia, Nairo, mi novia. Es la mejor manera de gratificarles todo lo que han hecho por mí. Habíamos rozado el triunfo aquí con Javi Moreno y Lobato y lo merecíamos. Llevaba sin competir desde el Giro del Trentino. He estado casi dos meses entrenando duro en Colombia, muchas horas para ganar músculo y perder grasa y parece que las cosas están saliendo. Es un triunfo para convencerme de que no sólo soy el hermano de Nairo; que también puedo y de que las cosas con esfuerzo se pueden lograr".



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