19 de julio de 2015

183 km resueltos en menos de cuatro horas unieron Mende y Valence en una 15ª etapa del Tour de Francia resuelta con el primer sprint masivo en más de una semana. El alemán Greipel (LTS) se adjudicaba un rush final sin incidentes previos y en el que Nairo Quintana y Alejandro Valverde conservaron sus plazas segunda y cuarta en la general así como el liderato por equipos, después de que Movistar Team buscase la fuga de salida con Anacona y Herrada en un grupo de 27, finalmente disuelto.

“Yo no veía clara la llegada masiva”, reconocía Valverde, “porque los de delante [NdR: ciclistas como Sagan (TCS), Kwiatkowski (EQS) o Pinot (FDJ)] eran gente muy buena y venían fuerte, pero ha habido finalmente muchos equipos empeñados en cogerles, aunque desde luego, ha costado. ¿Mañana? Seguro habrá batalla y podremos ver pequeñas diferencias; no podemos decir si la guerra la plantearemos nosotros o quién, pero a mí no me cabe duda de que en el final se verán cosas”.

Imanol Erviti, todavía en recuperación tras una gastroenteritis sufrida hace unas jornadas y que ha mermado su rendimiento desde entonces, era la única nota de sufrimiento de un bloque sin fisuras que espera ya con ganas los Alpes tras un descanso que vendrá precedido, este lunes, por una muy peligrosa 16ª etapa: Bourg-de-Péage - Gap, 201 largos kilómetros con el ascenso a Manse (2ª, 8’9 km al 5’6%) justo antes de meta.

"Sí tengo ganas de que lleguen los Alpes", explicaba hoy en meta Quintana. "Estamos preparados y pienso que nos irán a recibir bien; tenemos buen equipo y lo hemos vuelto a demostrar hoy con diferentes ataques, filtrándonos un poco en las fugas. Todos estamos con muchas ganas, y aunque mañana en principio puede ser una 'etapa de paso', habrá que estar atentos. Esperemos no tener ninguna complicación y llegar bien al día de descanso".

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