19 de agosto de 2015

Acostumbrado ya a ofrecer muchas muestras de su mejor nivel con el calor de agosto, Jesús Herrada ha accedido este sábado al liderato del Tour du Limousin tras un ataque preciso en el final de la etapa más dura de la prueba gala, un repecho de 1600m con algunas rampas superiores al 15% que remataba una jornada de 188 km con otros tres altos puntuables.

La escuadra de José Luis Laguía buscó antes del movimiento de Herrada los ataques con Rubén Fernández, que saltó tras la ascensión a Chaleil (2ª), a unos 15 km del final, en compañía de Chirico (BAR) y Delaplace (BSE). Los tres fueron pronto neutralizados por un pelotón de unas sesenta unidades que superó el ascenso definitivo en grupo, hasta que el demarraje de Herrada abrió hueco sin encontrar respuesta de un pelotón encabezado por Rebellin (CCC).

"Ayer ya tocó sacrificar a Eros Capecchi tirando en el pelotón", explicaba Laguía tras la etapa, "para evitar que la fuga se fuese demasiado y nos complicase la general -con tantos equipos continentales, se corre más loco y a la vez hay menos fuerzas para controlar, como se ha visto otros años aquí- y hoy sabíamos que era el día donde más podíamos aprovechar nuestras capacidades. Atacamos con Rubén, intentando que no se fuese nunca cómodo por detrás y endureciendo tras un día relativamente suave. Llegó a rodar solo hasta ser cazado a pie de puerto -realmente ha demostrado estar muy fuerte hoy, acabando 6º en el sprint- y en el final esperábamos la baza de Jesús, que ha rematado fantástico".

Triunfo... para propia sorpresa

La victoria de Herrada, séptima en su trayectoria profesional y 29ª de Movistar Team en 2015, le otorga además una generosa ventaja en el liderato por los 10" cosechados en meta, deshaciendo el empate en bonificaciones con Colbrelli (BAR), anterior líder. Jesús deberá gestionarla junto a un potente bloque telefónico -cuatro hombres en el pelotón principal de hoy- hasta el cierre del viernes pasando por una tercera etapa, mañana, sobre terreno muy sinuoso camino de Aigurande (185'9 km).

Sí es cierto que me van bien estas carreras por Francia”, sonreía Herrada al recordar los dos éxitos consecutivos obtenidos en 2013 y 2014 en Poitou-Charentes, que se disputa la próxima semana. “Había mirado el perfil del final en Internet y sabía que lo más duro de la rampa era al principio y que a 300 metros suavizaba. Arranqué más o menos a 1200, poco antes de la pancarta del último kilómetro; iba ya un poco preocupado, porque se había ido un Topsport justo antes de que arrancase, no vi que lo cogieran porque el terreno era estrecho y cuando rodaba solo iba dudando, ‘¿dónde irá?’, no lo veía. Por eso no he levantado los brazos en meta.

Desde después del Giro, tanto en Bakú como en Nacionales, Ordizia, Burgos… en todas las competiciones he estado muy regular, siempre adelante, y espero poder mantener el ritmo hasta el final de año empezando por conservar este maillot. En Limousin con este terreno es difícil controlar, todo el día sube y baja con carreteras complicadas, y será difícil, pero tenemos gente que está muy bien. Lo más difícil igual serán las bonificaciones, en caso de que se llegue al sprint; Colbrelli ya cogió los 10” ayer al ganar, estas dos etapas no le vienen mal y puede que sea el rival, pero no tenemos que pensar en defender, sino en pelear estos dos días y dar la cara”.

Clasificaciones

Fotos ©: Xavier Riboulet / Tour du Limousin



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