20 de agosto de 2015

No puede llegar con mayor emoción el 48º Tour du Limousin a su desenlace de mañana viernes tras una 3ª etapa -185 km entre Saint-Dizier y Aigurande- donde una escapada de ocho corredores puso contra las cuerdas al pelotón, le robó el triunfo de etapa por medio de Rudy Molard (COF) e incluso amenazó seriamente el maillot amarillo de Jesús Herrada, todavía en poder del conquense por tan sólo 1".

La labor del Movistar Team de José Luis Laguía, con Antón, Capecchi, Ion Izagirre, Rubén Fernández, Sanz, Quintana y Gadret motivados y comprometidos para cuidar siempre de su líder, se combinó con la de Bardiani para evitar que la diferencia rebasara los 5', si bien el escurridizo grupo de líderes tuvo arrestos para llegar a los últimos 20 km con casi 2'30" e incluso con 50" al -5. En los últimos kilómetros, el empuje del pelotón ante la fatigada cabeza redujo el margen a sólo cuatro segundos que, añadidos en el caso de Molard a los 10" del triunfo y a los 5" obtenidos en los sprints intermedios -de 20" de diferencia a 1"-, dejan la general en cinco hombres a tiro de bonificación: los citados Herrada y Molard; Vachon (BSE), a 5"; Colbrelli (BAR), a 7"; y Pasqualon (RTH) a 12"-

"Hemos tenido que jugar 'a varias bandas'", concedía Laguía tras la etapa. "Si se llegaba en pelotón, probablemente Colbrelli fuese el más rápido de todos los sprinters, y si llegaba la fuga, con las bonificaciones en las que han entrado en juego Molard y Vachon entre otros, también corríamos el riesgo de perder el maillot. Estoy orgulloso de todo el grupo, que ha hecho todo lo que sabía desde la salida, con todos en general y especialmente con un gran Rubén Fernández, que se ha vaciado para dar el empujón que nos acercase a la escapada".

"Mañana son muchos los puntos donde se puede decidir la carrera, entre los sprints y el circuito final -que además de ser rápido, como todos, será también duro-. Contamos con la fortuna de ver cómo más equipos tendrán que implicarse en controlar y, sobre todo y ante todo, con un Jesús en muy buena forma y que constituye nuestra principal fortaleza". La ronda del Macizo Central se decidirá con 164'5 km camino de un circuito en Limoges, repleto de pequeños ascensos, al que se darán tres vueltas más un pequeño recorrido final.

“No era fácil controlar una escapada tan importante como la de hoy y por ello hemos dejado en un primer momento parte de la responsabilidad a otros equipos", reconocía Herrada, "pero las diferencias se han vuelto peligrosas en el final y hemos apretado para reducirlas, aunque siendo ocho era muy complicado. No tenía miedo de perder el maillot, tampoco podía obsesionarme con la posibilidad de cederlo o no. Lo único que podía hacer era concentrarme en estar bien colocado, sin percances y que se pudiese coger la fuga.

Ha sido un día realmente duro y mañana será otra jornada difícil, pero vamos a pelear duro por conseguir la victoria. Ya conozco el circuito final de haberlo hecho otras veces. Confío en que a Molard le duelan las piernas tras lo de hoy (ríe). Veremos si se puede ir una fuga no muy grande ni peligrosa para evitar que queden bonificaciones intermedias, pero si no prosperan y llegamos con opciones al final, por qué no pensar en el triunfo de etapa. Habrá que tener cuidado con Colbrelli, sobre todo, ya que está a 7” y es un hombre muy, muy rápido”.

Clasificaciones

Foto ©: Tour du Limousin



Partners 2017