
El madrileño (12º) y el navarro, presentes en una escapada que alcanzó la meta con más de un cuarto de hora sobre los favoritos, juntos antes de los brutales Madeleine y Loze (miércoles).
Tras el segundo y último descanso del Tour, llegan los Alpes. Para abrir boca, 164 km con cinco puertos puntuables y un final duro, pero diferente a otras jornadas: se pasa Saint-Nizier-du-Moucherotte (1ª + Bonus; 11,1 km al 6,5%), pero se corona a 21 km de la meta de Villard de Lans (3ª), una subida de algo más de 2 km al 6,5%. Ese llano podía condicionar la actitud de los favoritos… o dar pie a escenarios de carrera distintos e inesperados.
Sigue la inercia veraniega de este Tour, pese a encontrarnos a pocos días de iniciar el otoño. Temperaturas de hasta 31ºC en los valles y poco más de 20ºC en las cimas, sin la molestia del viento y sin nubes. La tendencia en Europa de cara al final de semana es de ligero empeoramiento (no excesivo)… pero de momento, en esta ‘Grande Boucle’ apenas ha habido días complicados.



Carlos Verona: «Ha sido un día muy duro. Ha costado mucho hacerse la fuga y la gente que estaba ahí tenía mucho nivel. Hemos intentado ‘navegar’ en ‘modo economy’ hasta el momento clave, pero con tanta calidad, en la penúltima subida no había ‘economy’ que valiese. Los más fuertes se han marchado para adelante y, aunque hemos intentado estar, no hemos podido. Hemos dado todo y no hay nada que reprochar; ha habido gente más fuerte.
¿La general por equipos? Sí que es cierto que teníamos a Jumbo-Visma un poco a la vista, y está claro que de tú a tú no estamos a la misma altura (ríe). Era importante filtrarse en la escapada y tanto Imanol como yo hemos respondido bien, hemos pegado un buen ‘mordisco’ y tenemos más opciones de estar en ese podio de París, que siempre es bonito. Como equipo pienso que estamos trabajando bien, cada uno en su terreno, y mañana y pasado vienen dos duras batallas.
En nuestra concentración de Courchevel ya reconocimos el Col de la Loze y es realmente muy duro. Pero quizás la etapa del jueves sea aún más exigente. Se encadenan cinco puertos, está el esfuerzo extra de jugarte el Tour… todo el mundo está a la expectativa ante estos dos días y espero que el espectador pueda disfrutar dos etapas bonitas».

Imanol Erviti: «Hemos entrado en la fuga un poco por todo. Era un día ‘raro’, con una salida dura, en la que la gente de Bora podía preparar batalla para seguir peleando el maillot verde. Había que estar atentos y de ahí que hayamos también entrado nosotros dos en la escapada. He visto que detrás de mí se hacía un corte, me ha avisado Carlos que también estaba él y he apretado a tope para consolidar la fuga. Nos han acabado dejando mucha ventaja, algo que hasta hoy no ha ocurrido, y aunque hemos intentado disputar la fuga -más Carlos que yo; en mi caso el final no era fácil y he hecho todo lo posible-, no se ha podido. Hemos hecho todo lo posible. Había que estar delante para estar cubiertos, poder prestar ayuda atrás… incluso la general por equipos, ahora que lo comentáis, aunque en carrera no lo tienes muy en cuenta. Hemos cumplido, y mañana más.
Llevamos un Tour muy duro, las fuerzas están muy justas y es un año muy, muy, muy raro. En etapas como la de mañana puede haber ataques individuales de gente de la general, pero también mañana y pasado son días buenos para mandar gente por delante y hacer un buen ‘puente’. ¿El Col de la Loze? Precioso pero durísimo. Es una montaña espectacular, alta montaña, Alpes totales, preciosos y, parece, con un tiempo buenísimo. Me pareció durísimo, brutal. ¿Enric? Son días para no fallar y, si tiene fuerzas, lo intentará, estoy seguro».
Y para este miércoles, la jornada que muchos consideran la reina de este Tour. 170 km con salida en Grenoble y dos majestuosas elevaciones: el Col de la Madeleine (Especial; 17,1 km al 8,4%) y el final en el Col de la Loze, techo de esta edición con 2304m de altitud y 21,5 km al 7,6%. La carrera podría salir definida de allí… aunque quedará otro día de montaña y la CRI decisiva.
Imagen portada (c): BettiniPhoto